“… de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8)
El dar y recibir es un lenguaje que pertenece al ámbito de la mística hebrea. Lo masculino da y lo femenino recibe. Cuando hablamos de masculino y femenino en Cábala nos referimos en primer lugar a energías sutiles que dan y reciben, energías que actúan como Or y como Kli simultáneamente. Este es el tipo de lenguaje que describe la interacción dinámica en la relación maestro-discípulo del tiempo histórico conocido como “Judaísmo del Segundo Templo”.
En la tradición de la Cábala se recibe para vaciarse, para entregar, para transmitir la luz que se ha recibido.
Cuando damos, imitamos a Dios, quien fue el primero en dar. Sabemos que el universo mantiene un equilibrio energético asimétrico en el cual la potencia masculina del dar es mayor a la potencia femenina del recibir. Esto explica la razón por la cual los físicos han llegado a la conclusión de que el Universo sigue expandiéndose. Un dar que es mayor al recibir también nos ayuda a reflexionar en las sabias palabras del Rabí de Nazaret: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). Cuando retenemos la Luz, además de cometer una grave transgresión, impedimos el libre fluir de la energía cosmogónica-psíquica dentro de nuestro propio Árbol de la Vida.
Cuando los alumnos iniciados viven exclusivamente para recibir son semejantes a las primeras sefirot las cuales en el tzimtzum Álef no daban nada a nadie. Fue hasta que apareció el Daat en el Tzimtzum Bet que la sefirot comenzaron a dar entre sí lo que recibían, logrando de este modo la rectificación universal.
De acuerdo a la Cábala Luriánica, es el dar y el recibir del Ein Sof lo que creó el espacio vacío de nuestro Universo. Ese espacio vacío es llenado de manera ralentizada por el Dar Divino. ¿Qué es lo que el Infinito da al Cosmos? Ein Sof da de sí mismo.
Extracto editado del libro Jesús y la Cábala.
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